Introducción I. ¿Hacemos un blog?


La mesa redonda estaba llena de desperdicios, migas por todos lados. Las bandejas de plástico un poco deformadas nos daban una idea de lo que estaba haciendo esa salsa viscosa con nuestro estómago.
En la sobremesa retomamos la idea de hacer un blog. Después de varios intentos de remarla contra nuestra propia nada, después de irnos cada uno a su rincón cual balseros antiimperialistas, parece que esta vez vemos la orilla.
Sobre qué era el interrogante.
El para qué lo fulminamos en el preciso momento en que asomó su cabeza ideológica.
No tuvimos más que ver(nos) a nuestro alrededor. Este mundo estandarizado está lleno de estereotipos. Pero algo sucede que ese orden previsible hace que los estereotipos no sean tan visibles, pero aún así reconocibles.
En ese momento y sin mediar frotación alguna de ningún elemento mágico apareció Irma. Ese espécimen que dieron a luz a través de nota administrativa y sumario notarial. Esa costilla del hombre burócrata. Antídoto defensor del statu quo. Irma misma es una factura vencida. Una factura consumidor final. Vigilante sin crema es sacramento. ¿por qué no hay medialunas de grasa con dulce de leche?
Entra Irma y sin pedir permiso elige la mejilla de Minoría de Uno y le estampa un beso que le deja algo de saliva. ADN sexagenario le cuelga ahora a Minoría de su mejilla.
Preocupada, siempre con un formulario, nota, planilla en la mano arremete: quiere falsificar la firma del difunto Rogelio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pará la moto sarampión! esto lo conozco y no pica.
vamos a la biósfera que no es lo mismo que la bloggera.

saludos amigos del eterno escape
desde acá afuera
lejos del encierro y el microcentro