Introducción III. La única verdad es la planillidad

-Sí, Irma, con todo gusto podríamos ayudarte a falsificar la firma...
La burocracia (o los burócratas, sus autores materiales) tiene esas cosas: a veces se permite sus licencias. De repente uno se descubre corriendo en un en un pasillo gris, en un edificio gris, entre oficinas de lo más grises pobladas por vegetales grises, porque es presionado a firmar en tiempo y forma un papel que certifique la presencia de uno en su oficina en el horario indicado.
No es sólo la gravedad de dejar de hacer cualquier cosa que uno esté haciendo (trabajo, en cualquiera de sus formas) para acudir al rescate del papel, siempre más urgente. El papel incluso antes que la realidad: no importa que uno haga bien o mal lo que tiene que hacer, no importa siquiera que uno esté o no en el lugar que el papel certifica, nada le quitará el sueño al edificio gris mientras haya papeles que certifiquen que las cosas están donde deben estar.
Es la dictadura del papel.
Es la opresión que hace que la ontología del papel sea notablemente más imponente que la humana.
Es la dictadura del sistema puesta en una hoja entintada.
Y una burócrata, que no es más que una feliz servidora de nuestro dictador, apuntándonos con su planilla.
Y ahora buscando nuestra complicidad para esquivar el tiro que le sale por la culata.
La burocracia tiene esas cosas: a veces nos permite sus licencias. Pero sólo cuando ella lo decide. El amo pide la mano al esclavo.
- Sí, Irma, con todo gusto podríamos ayudarte a falsificar la firma... pero sucede que no sabemos cómo es. Si te fijas entre tus papeles seguramente encontrarás alguno que le hayas hecho firmar a Rogelio cuando aún vivía.

3 comentarios:

V dijo...

Si hay una manera de escapar al microcentro y poder dejarlo de padecer a diario, agradeceria, no sabes cuanto, que me cuentes cual es.

Anónimo dijo...

Te prometo que estás en mi lista de las primeras personas a que avisarle cuando descubra cómo.
Mientras tanto seguiremos con los escapes pequeñitos, volcando estos pedazos de existencia en páginas de internet...

Pensándolo bien, todavía no di click a publicar y ya cambié de opinión: escapar es fácil. Lo difícil es tener a dónde ir cuando dejemos todo esto.

V dijo...

gracias!
y si, hay que estar dispuesto al proximo lugar ante todo.
Ahi te deje un mensajito por alla tambien en agradecimiento al tuyo.