
Como decirlo. Sí... veo la tristeza de un perrito abandonado y se me estruja el corazón, como a Lady Di en el túnel (y bueh... en el fondo soy un animal).
Tengo que admitirlo. Pero más tengo que reconocer que esa característica me hace pertenecer al cada vez más amplio sector de seres humanos perro-sensibles.
Perro-sensibilidad, término de lógica opuesta a la foto-sensibilidad.
Será entonces que uno puede ser sensible a un ser vivo y eso significar cierto acercamiento, cuando ser sensible a un fenómeno físico (como la luz) significa cierta aversión.
Tengo un amigo famoso (cholulos del orto, no muevan la cola que no pienso revelar su identidad!) que un día descubrió su fotosensibilidad. Fue cuando un paparazzi lo estaba acribillando cuando estaba paseando a su perrito por Palermo Sensible. En ese momento, ambas sensibilidades, de las que hablamos arriba, se entrecruzaron. Un cóctel fatal se produjo. El caniche-toy fue lanzado cual perro-bala que por agilidad del fotógrafo que se agachó a tiempo terminó incrustado en la vidriera de Yanabey. Pobre perro, todavía debe estar en un canasto de ofertas.
Podríamos decir entonces que hay sensibilidades más fuertes que otras. Y eso puede tener resultados sorprendentes (sino preguntémosle a Pucky que estaba convencido que era lo más amado en la faz de la tierra).
Estamos creando una generación de perros que se la creen, soberbios. Tanto cuidado, tanta crema after-shave... (jamás pude ver tranquilo la tele en casa de mi amigo porque Pucky me gruñia feo. Es que me sentaba en su sillón favorito).
Pero deberíamos ser un poco más específicos, no? No podemos meter todo en una misma bolsa de gatos. Se me ocurre que no es lo mismo un perro con pedigree que uno marca acme, homeless, sucio, sarnoso, maleducado, pedigüeño, pulgoso, defectuoso. No, no es lo mismo.
Estos últimos despiertan otra sensibilidad.
Que raro que somos. A quienes les dedicamos tiempo y dinero los tratamos con una sensibilidad estándar.
Pero ver a esos otros mugrientos, desamparados, es como que nos despierta otra cosa.
¿Pero que pasa con esa sensibilidad para con nuestros pares? Qué injusta vida la de Oliver Kahn!
No tengo ni la más perra idea de cómo se llama, pero hay como una reacción en cadena que se ha pegado a nuestro ser irracional. Algo ha hecho de nosotros seres sensibles a la injusta vida de los animales. El can-ser de nuestra existencia.
Pero algo ha “regulado” nuestra sensibilidad, esta idea de control centralizado está manejando nuestras vidas.
Por el contrario no pasa lo mismo con los canes domésticos, con los perros-perros. Y esto es preocupante porque se extiende en la cadena animal. porque cuando les ponemos nombre podríamos decir antropológicamente que la cagamos. Ya no podemos matarlos para utilizarlos como alimento.
Pero va más allá del binomio animal-comida. Aunque los turros vegetarianos deben haber metido la cola en todo esto, y ahora a mi me deben estar juzgando por antropófago.
La cuestión es que esta desmesurada sensibilidad bio-perro-ecológica me está empezando a molestar. Ya me da rabia. Más me molesta cuando el olfato me dice que algo está mal.
Porque me pregunto: ¿Somos seres sensibles controlados? ¿Somos seres controlados sensiblemente? ¿Somos sensiblemente controlados? ¿Somos ovejas que se dejan manipular sin escándalo?
¿Somos o nos hacemos los pelotudos?
Redistribución de la sensibilidad YA!
Son varias opciones que debemos elegir. Que nos ordenan un poco el m.a.p.a.
Llego a la conclusión, a ver si coinciden, que el instinto se está manipulando.
El otro día unos 150 proteccionistas y defensores de los derechos del animal realizaron un escrache en la estación Plaza de los Virreyes, cabecera del subte E, en protesta por "la matanza salvaje de un perro callejero.
¿Porqué seguramente me acusen de insensible si digo que para mi son 150 pelotudos?
Podemos resistir e impedir nos manipulen la sensibilidad.
I can. You can!
Tengo que admitirlo. Pero más tengo que reconocer que esa característica me hace pertenecer al cada vez más amplio sector de seres humanos perro-sensibles.
Perro-sensibilidad, término de lógica opuesta a la foto-sensibilidad.
Será entonces que uno puede ser sensible a un ser vivo y eso significar cierto acercamiento, cuando ser sensible a un fenómeno físico (como la luz) significa cierta aversión.
Tengo un amigo famoso (cholulos del orto, no muevan la cola que no pienso revelar su identidad!) que un día descubrió su fotosensibilidad. Fue cuando un paparazzi lo estaba acribillando cuando estaba paseando a su perrito por Palermo Sensible. En ese momento, ambas sensibilidades, de las que hablamos arriba, se entrecruzaron. Un cóctel fatal se produjo. El caniche-toy fue lanzado cual perro-bala que por agilidad del fotógrafo que se agachó a tiempo terminó incrustado en la vidriera de Yanabey. Pobre perro, todavía debe estar en un canasto de ofertas.
Podríamos decir entonces que hay sensibilidades más fuertes que otras. Y eso puede tener resultados sorprendentes (sino preguntémosle a Pucky que estaba convencido que era lo más amado en la faz de la tierra).
Estamos creando una generación de perros que se la creen, soberbios. Tanto cuidado, tanta crema after-shave... (jamás pude ver tranquilo la tele en casa de mi amigo porque Pucky me gruñia feo. Es que me sentaba en su sillón favorito).
Pero deberíamos ser un poco más específicos, no? No podemos meter todo en una misma bolsa de gatos. Se me ocurre que no es lo mismo un perro con pedigree que uno marca acme, homeless, sucio, sarnoso, maleducado, pedigüeño, pulgoso, defectuoso. No, no es lo mismo.
Estos últimos despiertan otra sensibilidad.
Que raro que somos. A quienes les dedicamos tiempo y dinero los tratamos con una sensibilidad estándar.
Pero ver a esos otros mugrientos, desamparados, es como que nos despierta otra cosa.
¿Pero que pasa con esa sensibilidad para con nuestros pares? Qué injusta vida la de Oliver Kahn!
No tengo ni la más perra idea de cómo se llama, pero hay como una reacción en cadena que se ha pegado a nuestro ser irracional. Algo ha hecho de nosotros seres sensibles a la injusta vida de los animales. El can-ser de nuestra existencia.
Pero algo ha “regulado” nuestra sensibilidad, esta idea de control centralizado está manejando nuestras vidas.
Por el contrario no pasa lo mismo con los canes domésticos, con los perros-perros. Y esto es preocupante porque se extiende en la cadena animal. porque cuando les ponemos nombre podríamos decir antropológicamente que la cagamos. Ya no podemos matarlos para utilizarlos como alimento.
Pero va más allá del binomio animal-comida. Aunque los turros vegetarianos deben haber metido la cola en todo esto, y ahora a mi me deben estar juzgando por antropófago.
La cuestión es que esta desmesurada sensibilidad bio-perro-ecológica me está empezando a molestar. Ya me da rabia. Más me molesta cuando el olfato me dice que algo está mal.
Porque me pregunto: ¿Somos seres sensibles controlados? ¿Somos seres controlados sensiblemente? ¿Somos sensiblemente controlados? ¿Somos ovejas que se dejan manipular sin escándalo?
¿Somos o nos hacemos los pelotudos?
Redistribución de la sensibilidad YA!
Son varias opciones que debemos elegir. Que nos ordenan un poco el m.a.p.a.
Llego a la conclusión, a ver si coinciden, que el instinto se está manipulando.
El otro día unos 150 proteccionistas y defensores de los derechos del animal realizaron un escrache en la estación Plaza de los Virreyes, cabecera del subte E, en protesta por "la matanza salvaje de un perro callejero.
¿Porqué seguramente me acusen de insensible si digo que para mi son 150 pelotudos?
Podemos resistir e impedir nos manipulen la sensibilidad.
I can. You can!
"Rabia" por matanza de perros en el subte E
3 comentarios:
excelente!
los humanos con los perros.
los perros con los humanos.
los perros con los perros.
¿y los humanos con los humanos?
MUY BUENO
ahora voy a leer los otros post
¡sigan así!
el otro día me conmovio un chico de 3 años que estaba durmiendo en la vereda (creo que estaba dumiendo)
que me está pasando????
Hola, "anónimo"
Tal vez estés mutando. El otro día una amiga tuvo una experiencia de transformación.
-No sé qué me pasa -me dice- que estoy teniendo problemas de comunicación: digo algo y me entienen otra cosa, quiero decir algo y digo otra cosa... ¿me estaré convirtiendo en hombre?
Publicar un comentario