
Un joven de pelo cortísimo sube al metro, el vagón está casi vacío. Se sorprende al ver sentada a una chica de piel trigueña. Sentado frente a ella hay otro joven.
“¡Zorra!. ¡Inmigrante de mierda! ” grita el primero que no titubea y le asesta uno, varios golpes a la adolescente que no puede entender por qué. El testigo de esta terrible escena no se inmuta.
“¡Vuélvete a tu país! Le grita a modo de despedida. Y se baja con rumbo desconocido.
La chica es ecuatoriana, tiene apenas 16 años. Por miedo ni ella ni su familia hizo la denuncia.
Santiago Xavier Martí Martínez es un joven nazi español. “Estaba borracho. No me acuerdo de nada”, fueron sus palabras despreocupadas.
Gracias al testimonio fílmico que obligó a la intervención de oficio de la Guardia Civil el nazi fue detenido.
El testigo de pasiva existencia es un coterráneo.
Yo, argentino.
“¡Zorra!. ¡Inmigrante de mierda! ” grita el primero que no titubea y le asesta uno, varios golpes a la adolescente que no puede entender por qué. El testigo de esta terrible escena no se inmuta.
“¡Vuélvete a tu país! Le grita a modo de despedida. Y se baja con rumbo desconocido.
La chica es ecuatoriana, tiene apenas 16 años. Por miedo ni ella ni su familia hizo la denuncia.
Santiago Xavier Martí Martínez es un joven nazi español. “Estaba borracho. No me acuerdo de nada”, fueron sus palabras despreocupadas.
Gracias al testimonio fílmico que obligó a la intervención de oficio de la Guardia Civil el nazi fue detenido.
El testigo de pasiva existencia es un coterráneo.
Yo, argentino.
2 comentarios:
terrible.
ser testigo pasivo es casi una complicidad de la misma maldad.
estos casos demuestran concretamente la relación directa entre la pasividad y la complicidad.
hasta donde somos cómplices entonces cada uno de nosotros?
Publicar un comentario